
Caminando por el claro de luna me encontré con un Fregul. Lo tomé y se lo dí. Se lo dí a él. Él no supo valorarlo y el Fregul se secó. Caminando por el claro de luna me encontré con un Fregul. Esta vez me lo quedé. El Fregul creció y me regaló Nitbus de colores. A los Nitbus los guardo en mi almohada. A los Nitbus no los dejo ver la luz del sol. Caminando por el claro de luna no encontré nada, y ahí encontré todo, en la paz de la soledad.
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